Las cavitaciones, también conocidas como osteonecrosis cavitacional, FDOJ (Fatty Degenerative Osteonecrosis of the Jaw), o NICO (Neuralgia-Inducing Cavitational Osteonecrosis) cuando estas son causa de dolor o neuralgia, son lesiones óseas en los maxilares. Vamos a explicarte de manera sencilla qué son y cómo se producen.
Son áreas de hueso dañado en la mandíbula o el maxilar. Estas zonas pueden ser difíciles de detectar con radiografías convencionales y a menudo no presentan síntomas obvios, lo que complica su diagnóstico. Sin embargo, pueden causar dolor crónico y otros problemas de salud en otras partes del cuerpo.
Estos focos inflamatorios sobreestimulan el sistema nervioso autónomo de manera crónica, pudiendo crear un campo de interferencia (o desencadenante neuromodulador).
Aquí te explicamos de forma resumida cómo se forma una cavitación dental:

Todo empieza con algo que daña el hueso maxilar, como una extracción dental, una infección, un traumatismo o un campo interferente en cualquier otra parte de tu cuerpo.

El daño en el hueso puede llegar a interrumpir el flujo de sangre, dejando a la zona sin el oxígeno y los nutrientes necesarios para su correcta cicatrización.

Sin el suministro adecuado de sangre, el tejido óseo comienza a modificar su estructura, formando una cavitación. A simple vista las encías y el hueso parecen estar cicatrizados. En la mayoría de los casos no se aprecian en las radiografías convencionales y pueden asociarse a afecciones generales como neurológicas, inmunitarias o reumáticas.. Estas zonas del hueso muy difícilmente se regeneran por sí solas.

Las cavitaciones pueden acumular toxinas. Además, pueden convertirse en focos de NANTES (Neuralgia Aferente Neural Terapia de Enlace), que son áreas de inflamación crónica que sobreestimulan el sistema nervioso autónomo.Esto puede crear un desencadenante neuromodulador (campo de interferencia) que puede afectar el equilibrio funcional del cuerpo, resultando en diversos síntomas sistémicos.
Las cavitaciones dentales, o áreas de hueso desvitalizado en los maxilares, pueden provocar una serie de problemas que afectan tanto a la salud oral como general. Entre los síntomas más comunes se incluyen:
Normalmente, las cavitaciones no muestran síntomas locales, lo que hace que sean más difíciles de detectar.
Para identificar una cavitación dental, se utilizan diversas técnicas avanzadas de imagen, como la tomografía computarizada (CBCT) y CaviTAU que pueden revelar áreas de necrosis ósea que las radiografías convencionales no detectan. Es muy importante contar con un informe detallado de la tomografía realizado por un radiólogo u odontólogo especializado, ya que esto ayuda a identificar correctamente las cavitaciones y evaluar su extensión. Además, un buen examen clínico por parte de un dentista con experiencia en cavitaciones complementa el diagnóstico, permitiendo identificar signos de inflamación crónica y evaluar el impacto en la salud del paciente.
Existen distintas alternativas, pero la cirugía suele ser el tratamiento más efectivo, ya que permite al cirujano dental acceder directamente a las áreas afectadas y eliminar el tejido inflamatorio crónico. Aquí te explicamos porqué esto es tan importante:
Estas terapias adicionales no solo mejoran la curación, sino que también reducen el tiempo de recuperación y el riesgo de complicaciones, asegurando que el hueso de la mandíbula se recupere de la mejor manera posible.
Aunque algunas cavitaciones son inevitables por causas como traumatismo o extracciones, hay varias cosas que se pueden hacer para minimizar el riesgo de que se formen:
• Visitas Regulares al Dentista: Realizar revisiones con el dentista de vez en cuando nos permite tratar cualquier problema antes de que se vuelva más serio o difícil de tratar.
• Alimentación Saludable: Una dieta equilibrada, llena de nutrientes, ayuda a mantener los dientes y encías fuertes.
• Evitar el Tabaco: El tabaco puede causar problemas en tu boca y afectar la cicatrización del hueso, así que es mejor evitarlo.
En la clínica dental del Institut de Teràpia Neural i Medicina Reguladora entendemos la salud bucodental como parte de un equilibrio más amplio. Por eso, abordamos cada caso desde una visión integradora, combinando el conocimiento médico con una escucha atenta de cada persona.
La cirugía de cavitaciones la lleva a cabo la doctora Sara Ansio, profesional con experiencia en este tipo de intervenciones, que trabaja con precisión y sensibilidad, respetando al máximo el tejido y el proceso de cada paciente. Siempre acompañamos el tratamiento quirúrgico con terapias como la terapia neural, el ozono y el PRF, que ayudan a regenerar, aliviar y facilitar una recuperación más profunda.
Nuestro compromiso es acompañarte, no solo a tratar una lesión, sino a ayudarte a recuperar tu bienestar
Las cavitaciones son zonas de hueso dañado en los maxilares que pueden causar dolor crónico y otros problemas de salud.
Generalmente no dan sintomatología local, los síntomas pueden incluir dolor crónico en la mandíbula, sensibilidad en ciertas áreas de la boca y dolor que se extiende a la cara, cuello, cabeza e incluso en otras partes del cuerpo distantes de la boca.
Para diagnosticarlas, usamos técnicas de imagen avanzadas como la tomografía computarizada (CBCT), junto con una evaluación clínica de tus síntomas.
Las causas pueden ser extracciones dentales que no sanaron bien, infecciones, traumatismos, problemas de circulación, complicaciones después de operaciones o campos interferentes en otras partes de tu cuerpo.
Generalmente, el tratamiento incluye una cirugía para limpiar la zona afectada y eliminar el tejido muerto. Esto permite que el hueso sano comience a regenerarse. Durante la cirugía, limpiamos y desinfectamos bien la zona.
Durante la cirugía se usan anestésicos locales sin vaso contrictor para que no se sienta dolor y tengas una buena circulación. Después, puede haber alguna molestia, pero se trata con terapia neural y analgésicos, y siguiendo las instrucciones del cirujano dentista.
La recuperación varía según la magnitud de la cirugía y la salud general del paciente. En general, puede tardar varias semanas hasta que todo el tejido se restaure.
No todas las cavitaciones necesitan cirugía. El tratamiento depende la singularidad de los pacientes, así como de los síntomas locales y generales. Un diagnóstico adecuado por un profesional es esencial.
Debido a que el tejido inflamatorio es crónico, no se encuentra dispuesto para una regeneración espontánea.
Si existen síntomas como dolor crónico en la zona mandibular-maxilar o una enfermedad sistémica, programa una cita con tu dentista para una evaluación completa y diagnóstico.
Muchos pacientes sienten alivio del dolor después del tratamiento, aunque la mejora completa de los síntomas puede tardar un tiempo mientras el área sana.
La mayoría de los pacientes pueden retomar sus actividades diarias después de un breve período de descanso postoperatorio. Sin embargo, es recomendable que no se realicen sobreesfuerzos y que se sigan las recomendaciones del dentista para tener una buena recuperación.